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Mostrando entradas de febrero, 2019

Bolsonaro cotidiano.

  Tengo miedo a las ingles brasileñas, son suaves e invitan al desliz. Deslizarse, pasar por alto, evitar el rozamiento. Pero no soy un buen tipo. No temo a las ingles de pubis ajenos, a su atracción, a su valor para una posible doble vida como amable señor casado. Mi temor es más íntimo y cercano, son mis propios rizos los que veo rasurar y perderse por el WC. Temo la desnudez de mi género colgandero, expuesto a la deconstrucción de la oferta y la demanda: Los tocamientos de una mano invisible, que no es de cura sobre monaguillo, ni de paternal patrón que ofrece sensuales horas extra; se trata de la vuestra, la mía propia. Afeitar el sobrante. Una apuesta por lo esencial, por descubrir lo productivo. Tomar una palabra y que sea propia y auténtica y verdadera y, ese es el mandato. Así dar por buena la apuesta mercadotécnica, presentada como personalidad. Sobran mis rizadeces genitales, como sobran pensamientos o palabras como estas. Está usted entonces no ante un escenario, si...

LOS TRES JALONES DE LA MODERNIDAD: MIERDA + POLICÍA + CIRCULACIÓN DE MERCANCÍAS

Viva la mierdra (sic) porque sin ella no existiría lo moderno... De hecho, si lo pensamos detenidamente, se trata de la morfogénesis de todo el cotarro. Digamos que, en su originariedad, es el fundamento ( Grundluge ) o el fondo ( Grund ) sin fondo e infundado ( Abgrundlich ). Tras la muerte del "aura", sin duda la mierda, ella y solo ella, va a empezar a tener todos los aires de lo sagrado.  Cuando, en París (es decir, la capital de la Modernidad... o sea, lo que para nosotros, hoy como ayer equivaldría más o menos a Polonia o a decir "en ninguna parte"), pues bien, entonces, digo, se organiza una situación porque Jarry ha comenzado Ubu con la urwort por excelencia: Merd r e... A partir de ahí, desde luego, está claro que algo ha cambiado. Se ha fabricado otra escena, a saber: la del inconsciente como fábrica. Además Jarry, para evitar la censura y marcar aún más el acto subversivo, introduce una letrita, una simple "r" que lo cambia todo y...